El tendón de Aquiles, situado en la parte inferior de la pierna, es el tendón más fuerte y grueso del organismo, pero también el tendón que más sufre. Si nos preguntamos cuánto mide el tendón de Aquiles debemos considerar una media de longitud de 15 centímetros y un grosor de 5,2. La anchura es de 6’8 mm en la parte alta, 1’8 en la media y 3’4 en la inserción. La elasticidad del tendón de Aquiles es de un 4 por ciento de su longitud (antes de rotura). En los hombres es más rígido, y en los jóvenes es más elástico y resiste mejor. El tendón de Aquiles es capaz de soportar doce veces y media el peso corporal.

El talón de Aquiles es cómo se denomina el tercio medio del tendón. El término fue acuñado por el anatomista belga Philip Verheden en 1693 (siglo XVII). El origen del nombre del tendón de Aquiles lo encontramos en la leyenda griega de este héroe mitológico. La madre de Aquiles, Tetis, lo hizo zambullirse en la laguna Estigia para que fuera invulnerable. Para ello debía sujetarlo por el talón, única zona que quedó fuera de la protección inmortal, de ahí la expresión «el talón de Aquiles» como sinónimo de punto vulnerable. Por esa zona sería por dónde entraría la flecha que le dio muerte según el poema de Estacio escrito en el siglo I.

Una de las características de este tendón es que está rodeado de unas bursas de grasa que protegen al tendón de Aquiles de la fricción con el hueso calcáneo. La grasa de Kager rodea el tendón.

Lesiones en el tendón de Aquiles

El tendón de Aquiles es, como ya hemos comentado, un tendón frágil y tendente a la lesión. En deportistas llega a tener una incidencia de hasta el 50 % en ex atletas mayores de 45 años, un 10 % en personas sedentarias. Existe factores intrísecos que explican las lesiones, como por ejemplo la diferencia de longitud de miembros inferiores, pero las lesiones en el tendón de Aquiles se deben mayormente a factores extrínsecos, como la práctica del deporte.

La lesión en el tendón de Aquiles es una lesión dolorosa, con inflamación local y que provoca problemas de rendimiento deportivo. En los últimos años ha habido un aumento de las roturas del tendón de Aquiles, más en hombres que en mujeres. El prototipo de paciente es un varón de más de 40 años de profesión sedentaria y actividad deportiva esporádica (deportes de pelota), sin calentamiento. Otro  segmento poblacional  con especial incidencia sobre tendón de Aquiles es el de personas de más de 70 años.

En el deporte, los gestos que pueden desembocar en lesión son el inicio del sprint, con flexión de la la planta y rodilla extendida, pisar un agujero de manera inesperada ó  caídas en altura, que también son perjudiciales para el tendón de Aquiles, porque se pasa en un corto espacio de tiempo de una flexión plantar a una flexión dorsal máxima.

Cuando hay una lesión del tendón de Aquiles, el paciente manifiesta un dolor agudo en la zona, a punta de dedo. El tendón suele estar debilitado e hipertrofiado. Si no se sana la tendinopatía en Aquiles acabaría degenerando en un deterioro tendinoso.

La biomecánica del tendón en un paso, zancada o carrera, suele ser la siguiente: se contraen sus fibras en el primer contacto con el suelo, se relajan durante el apoyo, y vuelve a la máxima fuerza en el despegue del paso.

En el caso de lesión, normalmente la zona dañada del tendón suele estar entre a 2 y 6 centímetros de la inserción.

Tendón de Aquiles electrólisis percutánea fisio invasiva EPTE

Aquiles aplicación de electrólisis percutánea terapéutica EPTE

Aplicación de electrolisis percutanea en el tendón de Aquiles

Una solución para tendinopatías que está dando una tasa de resultado muy alta es la EPTE, electrólisis percutánea terapéutica. De acuerdo con la práctica de los fisioterapeutas que la aplican en el tendón de Aquiles, ayuda a la regeneración del tejido dañado y, en una serie de sesiones combinadas con ejercicios excéntricos, contribuye a la reparación del tendón. La electrólisis percutánea reduce los costes sanitarios, y evita una cirugía, costosa para el sistema sanitario y también para el paciente. EPTE electrólisis percutánea terapéutica es prácticamente indolora, porque utiliza microcorrientes, y centenares de fisioterapeutas ya están apostando por esta técnica de fisioterapia invasiva para acortar los tiempos de recuperación.