El ser humano evolucionó de una vida nómada con un organismo preparado para caminar grandes distancias hacia una vida cada vez más sedentaria. La evolución del movimiento (movimiento por necesidad, movimiento por deporte, problemas derivados de la falta de movimiento), la aparición de fórmulas compensatorias de la falta de movimiento e incluso la evolución hacia el bipedalismo, son algunos de los aspectos de los que trata el siguiente post, basado en la ponencia Evolución del movimiento humano de  German Colina y Nicolás Ogues, fruto de un trabajo presentado por ambos profesores en la III Jornada de Biología Humana de Tacuarembó (Uruguay).

Evolución del movimiento en el ser humano desde la aparición de los primeros homínidos: si bien es cierto que los primates pueblan la faz de la tierra desde hace 60 millones de años, no podemos hablar de los primeros hombres hasta la llegada del Australopitecus, hace 4 millones  de años, y el Homo Sapiens no aparece hasta hace 200 mil años. El primer paso hacia el bipedalismo se sitúa hace 3’6 millones de años, y es un cambio muy importante. Del primate semicaminante se pasa a al homínido que se desplaza en posición erguida, y esto trajo a su vez una evolución en la morfología de la cintura pélvica, cadera, en la zona muscular del glúteo, se activa el glúteo mayor,… La marcha humana destaca porque utiliza la pierna de apoyo completamente recta, a diferencia de otros mamíferos bípedos, y el peso se apoya en una sola pierna la mayor parte del tiempo. Se trata de una adaptación morfológica y biomecánicamente más económica, como destaca el profesor Daniel Lieberman, quien asegura que se utiliza hasta 4 veces menos energía de esta manera

 Diferencia del glúteo entre primates y homínidos y su relación con el movimiento humano

A nivel muscular existe distintas diferencias morfológicas entre el primate semicaminante y el ser humano bídepdo, a destacar la musculatura glútea, en general, y el glúteo medio, en particular, que es el principal estabilizador. Los simios cuentan con un músculo similar, isquiofemoral, que equivale a la masa glútea del ser humano, que en la evolución hacia especie bípeda esta zona perdió función de propulsión y ganó en función de estabilización de la zona pélvica. Los simios al andar hacen marcados abducciones en la flexión de cadera, lo que supone mayor gasto energético. El estudio «actividad y función de la muscultura glútea en humanos en la marcha, carrera, sprint y escalada (Jamie L. Bartlett,* Bonnie Sumner, Richard G. Ellis, and Rodger Kram, 2014, American Journal of Physical Antropology) estudia la participación del glúteo mayor, con mayor intensidad en actividades como el esprint (movimiento de carrera ligado a la supervivencia del individuo), mediante un análisis electromiográfico.

 Las edades del hombre y el movimiento humano.

En el paleolítico, la actividad física era una necesidad. El hombre era un animal cazador. El hombre de Neandertal se ubica en esta etapa. Su consumo diario de energía para el movimiento humano era de 7 mil calorías, una gran cantidad, curiosamente el mismo nivel que atletas profesionales de nuestros tiempos con un gran reclamo energético, como pueda ser Michael Phelps. La llegada del Homo Sapiens supuso importantes cambios: sus extremidades eran más largas, las manos más sutiles, y cuenta con menos fuerza corporal y mayor tecnologización. Con el  Homo Sapiens  se produce el cambio del hombre nómada, que se desplazaba de lugar, al hombre sedentario, y con ello cambiaron sus características cinéticas. El sendentarismo aparece ligado al desarrollo de la agricultura (en oposición a las sociedades nómadas). y trajo consigo un aumento demográfico.

Además del «movimiento por necesidad», en las antiguas civilizaciones encontramos el «movimiento por diversión«. El deporte asociado al movimiento humano es común a estas sociedades antiguas. En Mesopotamia (cuatro mil años antes de Cristo) eran habituales las competiciones «deportivas» de tiro con arco, pugilato, competición a nado, carrera con caballos, esgrima, remo, lucha,… En Egipto, la educación física y el movimiento humano servían para fortalecer a la juventud y tenían un componente religioso. Encontramos actividades como el levantamiento de peso, lucha, tiro con arco, deportes acuáticos,… En esta sociedad la actividad física estaba separada por clases, siendo la nobleza especialmente aficionada a la cacería de animales exóticos como deporte. En la antigua Grecia (2.200 a.C – 146 a.C) la nobleza tenía gran vínculo con la actividad física y el ejercicio. Aparece el concepto de «atleta», los juegos olímpicos, la educación física para la guerra, y los cánones de belleza estaban en sintonía con la práctica deportiva.

 Patrones primitivos del movimiento humano.

Un patrón de movimiento es un modelo que sirve de base para realizar gestos motrices de misma índole y mismas características biocinéticas. Cualquier movimiento humano de la vida diaria, en el deporte,… es la secuencia de unos patrones determinados de movimiento. A continuación se citan los patrones primitivos del movimiento humano referenciados por los autores de la ponencia Germán Colina y Nicolás Ogués.

Cuclillas. Squat ó sentadilla. Cuenta con una flexión de rodillas completa, con el trasero cerca del suelo y los talones apoyados en el suelo, en una posición de estiramiento global. Este patrón se mantiene de manera natural hasta los 5 ó 6 años. Existe una curiosa diferencia entre la sentadilla asiática (similar a la que siguen los bebés) y la sentadilla occidental. En la asiática, los talones están pegados al suelo, en posición de descanso, con relajación muscular. En la sentadilla occidental los talones no se pegan al suelo, la relajación está limitada por la flexibilidad del tobillo, y la rodilla se proyecta hacia adelante, fatigando grandes musculaturas. La posición de la sentadilla se utilizaba por los ancestros para descansar y socializarse, no solían sentarse.

Patrón inclinarse. Agacharse, con inclinación del tronco es otro patrón primitivo del movimiento humano. Implica una activación mayor de la cadera posterior, de los músculos vertebrales e intervertebrales. Se utiliza para agacharse y levantar un objeto del suelo. En él se exagera la lordosis cervical. Otro patrón de movimiento primitivo es el Patrón de giro o rotación. Apareció cuando los primeros hombres se pusieron de pie, y gracias a él aumentaba su campo visual. Permite lanzar objetos y proyectiles. Existe en su formación de rotación y también de antirrotación (usada más en gesto deportivo que en la vida diaria). Este patrón activa en el movimiento humano el oblicuo interno y externo, que actúan como antirrotadores y estabilizadores.

Patrón marcha. Está estudiado que el hombre es un ser predominantemente caminador, que usa puntualmente otros ritmos de desplazamiento. El hombre primitivo andaba grandes distancias y no lo hacía trotando ni corriendo porque desde el punto de vista biomecánico tiene menor desgaste energético. En este patrón, el 63% del tiempo tenemos apoyada una sola pierna. El trote surgió por necesidad, así como el sprint (para huir de un enemigo, un animal salvaje…) El patrón embestida es utilizado para atravesar terreno irregular, con obstáculos, y lo encontramos en algunos deportes y también en ciertas actividades laborales. Es un patrón, que por ejemplo, no tienen los simios, debido a que por la reducción de sus articulaciones no pueden hacer esa proyección direccional. Finalmente presentan otro patrón importante en la evolución del movimiento humano, como es el patrón de tracción y empuje, muy utilizado en el combate, y también patrón fundamental para remar y para mover objetos pesados.

Mala postura sedente: disminución del movimiento humano debido a la tecnologización

Los autores de esta ponencia contraponen estos patrones primitivos a una postura habitual en el mundo actual: postura sentada, incluso con un ordenador portátil sobre las rodillas. Esto es considerado una «verdadera bomba para la biomecánica del cuerpo humano», como destacan Germán Colina y Nicolas Ogues. En esta posición, la columna está prácticamente en una sola curvatura, lo que lleva a mayor desgaste de las vértebras, y acentúa la posibilidad de hernia de disco. El abdomen se comprime completamente. En la sociedad actual pasamos entre 8 y 10 horas ante un ordenador y la vida social se desarrolla, cada vez más, ante una pantalla.

Los autores de este artículo sobre el movimiento humano destacan la llamada «tetra de la modernidad como grandes problemas de nuestra sociedad: hiposomnia (el hombre primitivo dormía de 10 a 11 horas, actualmente se recomienda un mínimo de 8) , estrés, dieta hipercalórica (sobrealimentación, sin horarios…) e hipocinesia (falta de movimiento). Estos hábitos pueden suponer alteraciones metabólicas, incluso trastornos de aprendizaje y concentración. Estos malos hábitos tienen también un coste: un país en el que las personas se mueven, compensan ese sedentarismo, necesita de un menor gasto sanitario.

Las soluciones actuales que se están dando hoy en día pasan por la práctica colectiva de una serie de actividades más o menos acertadas. El auge de las carreras de media y larga distancia, suponen mayores riesgos que beneficios, al contrario de lo que podría considerarse, tal y como afirman Germán Colina y Nicolás Ogues. El hombre es un animal naturalmente andador, no corredor. La práctica del running tienen gran impacto en el aparato locomotor, y es una actividad física que se realiza en muchas ocasiones por personas sin preparación biomecánica, que han estado durante años sin hacer deporte. No se trabajan otro aspectos como el ejercicio coordinativo o la estabilidad, o incluso el trabajo de la fuerza, para el cuidado de la masa ósea y la masa muscular. Otro tipo de ejercicios que se suele proponer como solución en nuestra sociedad para personas de mayor edad es la hidrogimnasia (gimnasia en piscina, Aqua Gym, etc) que permite trabajar la movilidad, pero desgravita a la persona. Una paciente de osteoporosis debería trabajar también otros aspectos como la fuerza, estabilidad y propiocepción.

Conclusión: la evolución del movimiento humano y problemas asociados al sedentarismo

Con la aparición de la agricultura y hasta nuestros días ha ido aumentando la prevalencia del dolor de espalda y más del  90 % de personas acabará teniendo algún problema de este tipo. El ser humano conserva el mismo genotipo de la edad de Piedra, aunque sólo usa el 25 por ciento de su capacidad. Por ello, los autores proponen ejercicios que refuercen los patrones primitivos antes referidos. A nivel de entrenamiento hacen falta propuestas que solidifiquen estos patrones de movimiento. El hombre es un ser activo, que vive en movimiento, característica que ha ido perdiendo con la aparición de la agricultura y la ramadería (con movimientos pobres y repetitivos, transformados en rutina). La silla es calificada irónicamente como la «gran bestia» a nivel postural, y su abuso (vida sedentaria durante 8 – 10 horas diarias) puede ir ligado a problemas de diabetes, hipertensión, obesidad, problemas encefálicos, enfermedades y lesiones. Se propone establecer un entrenamiento compensatorio con unas propuestas de ejercicio que buscaran el equilibrio funcional y la eucinesia (la cantidad y calidad de movimiento óptimo).

 

Basado en la ponencia Evolución del movimiento humano de  German Colina y Nicolás Ogues.

 

Blog de Nicolás Ogues: http://www.nicolasoguestrainer.blogspot.com.es/

Germán Colina: http://germancolinaeucinesia.blogspot.com.es/2015/02/bienvenidos-mi-nombre-es-german-colina.html


Bibliografía utilizada por los autores Germán Colina y Nicolás Ogués:

Ideas para una revolución kinética. (Lic. Mario Di Santo)

Hipocinesia. Apuntes para la filosofía de la fragilidad (Lic. mario Di Santo)

How to Eat, Move and Be Healthy (Paul Chek. Chek Institute 2004)

Astrobiología: del Bing Bang a las Civilizaciones» Guillermo A. Lemarchand y Gonzalo Tancredi (capítulo de Eduardo Mizraji). Evolución de las capacidades cognitivas. 1era edición dic. 2010 UNESCO

Documents from Daniel Lieberman (Professor of Human Evol. Biology at Harvard University)

«Apes and Human Evolution (Russel H. Tuttle)

Héctor García Fernández (entrenador – España)

Historia, cultura, tradición y deporte» (Rafael Varela Domínguez – España 2003)

Cómo evolucionaron los humanos? (Boyd and Silk 1997)

Eduardo Mizraji, Evolución de las capacidades cognitivas.

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