Nuestra salud puede resentirse del exceso de sal. Bien sea añadiéndola como sal de mesa, o la sal oculta en alimentos procesados, la realidad es que tomamos dos veces más sal de la que deberíamos. De hecho, en los últimos 5 años, ha aumentado un 6% el contenido en sal de alimentos procesados. Esta es la conclusión que se extrae de en estudio de la OCU que comparó alimentos en 2010 y en 2014.

Consumimos 10 gramos de sal al día; la OMS recomienda la mitad

La OMS recomienda un máximo de 5 gramos de sal al día, repartida entre todas las comidas y alimentos que tomamos. Gran parte del exceso de consumo de sal se debe a las cantidades presentes en alimentos procesados. El etiquetado debe indicar la sal que lleva estos alimentos (ver tabla). La sal (NaCl) está presente en el etiquetado de ingredientes como “Sodio – Na”, un gramo de “Sodio” equivale a 2,5 gramos de sal. Algunos alimentos procesados con bastante sal son el pan, salsas, galletas (dulces o saladas), patatas fritas, atún, incluso bollería dulce, salchichas y carnes procesadas.

Es cierto que la sal es necesaria para el organismo. Muy en resumen, el sodio equilibra la cantidad de agua en nuestro cuerpo. Sin embargo, un exceso de sodio retiene agua, conlleva un volumen creciente de la sangre y obliga al corazón a trabajar más. Aumenta la presión arterial y el riesgo de enfermedades cardiovasculares. También afecta de manera indirecta a la obesidad, cáncer de estómago o osteoporosis, entre otros.

Alimentos con exceso de sal

Hemos hablado del exceso de sal en el pan, salsas,… en general los alimentos procesados utilizan sal, porque es un potenciador del sabor y un buen conservante

Reducir el exceso de sal y aumentar la salud

Empezar a reducir el consumo de sal para acercarse a la cantidad diaria recomendada tiene consecuencias positivas, como destacan algunos estudios publicados hasta la fecha. Con un menor consumo de sal, se reduciría el riesgo de sufrir cáncer de estómago en un 14% por ciento. Así lo asegura la World Cancer Research Fund (WCRF).

Una de las mayores fuentes de ingesta de sal es el pan. Otros alimentos procesados con contenido en sal son el bacon o los cereales. Un consumo de sal elevado también aumenta el peligro de padecer hipertensión.

En 2015 se impulsó una campaña contra el exceso de sal que pretendía disminuir al menos en un 30% el consumo de este ingrediente. Una vez alcanzado el reto, la siguiente meta sería ajustar este índice hasta el 50% del consumo medio actual.

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