El estudio de la pisada es cada vez más frecuente entre los corredores. El estudio biomecánico de la pisada permite detectar los posibles problemas a la hora de andar y correr y ayuda a prevenir lesiones. Pero no solo es recomendable para deportistas, también para personas que no realizan actividad deportiva, niños y personas mayores. En el siguiente post os contamos en qué consiste el estudio de la pisada y te desvelamos las claves para saber si eres pronador, supinador o neutro.

Víctor Martínez Rebollo, podólogo y corredor de trail de larga distancia

El estudio de la pisada tiene la finalidad de detectar problemas biomecánicos a la hora de andar o correr, poniendo tratamiento y aconsejando ejercicios para que nuestra pisada sea lo más eficiente y evitar lesiones musculares y osteoarticulares, además de mejorar el rendimiento deportivo. El estudio de la pisada se lo pueden realizar tanto a personas que no realizan actividad deportiva, como a niños y deportistas. En Biomecánica Martínez, centro homologado EPTE®, son especialistas en el estudio de la pisada. Víctor Martínez Rebollo, subdirector del centro, podólogo y corredor de trail de larga distancia, nos explica cómo analizar la pisada.

 

Existen estudios científicos que relacionan, por ejemplo, problemas a la hora de andar con dolencias en cadera y zona cervical «bloqueo del primer radio».

Víctor Martínez Rebollo

El estudio de la pisada: en qué consiste

El estudio de la pisada tiene una parte estática y una parte dinámica.

Fase estática:

El estudio de la pisada comienza con el estudio de biomecánica en estática para recabar la mayor información posible sobre el paciente. Se realiza desde los pies hacia las extremidades inferiores para llegar finalmente a la columna vertebral. Para ello, el paciente ha de estar en bipedestación y no moverse.

A continuación, se utiliza  el reflexoscopio, una superficie transparente en la que se sube el paciente para analizar la planta de los pies respecto a su superficie plantar. Este podoscopio muestra la huella plantar. Así, se estudian las distintas cargas que se efectúan diferenciando el peso soportado por cada área de los pies.

Con la baropodometría se pueden determinar con exactitud las presiones que recibe la superficie plantar. Esta prueba se realiza primero con el paciente descalzo y depués calzado para comprobar el tratamiento, en caso de necesitarlo. Se emplea también para una evaluación posterior del tratamiento. Esta evaluación se aplica a los puntos de apoyo, el centro de la presión, la carga de cada pie, antepié, retropié y la zona de sobrecarga que coincide muchas veces con la zona dolorida.

Fase dinámica:

En el análisis biomecánica en dinámica vemos al paciente andando y corriendo para comprobar las diferentes etapas de la marcha.  Después pasamos a la exploración y análisis video-digital para una exploración minuciosa que nos permita detectar cualquier detalle que se exapa a simple vista.  En este estudio trazamos ejes y medidas de ángulos desde los planos frontal, dorsal y lateral.

Si es posible contar con ecógrafo, mucho mejor ya que permite que el estudio sea súper minucioso y preciso para el diagnóstico.

Víctor Martínez Rebollo

Tipos de pisada: ¿Eres pronador, supinador o neutro?

El estudio de la pisada permite, además de una mejor evaluación de patologías, diferenciar los diferentes tipos de pisada. Éstas son:
Neutra: En la pisada neutra presentan un apoyo en plano sin tensión en la cara medial y lateral del pie, pierna y rodilla.
Supinadora: En la pisada supinadora se produce el gesto contrario a la pronación el pie, cuando está en contacto en el suelo se va hacia fuera. Provoca tensión en la lateral del pie y pierna y compresión en la parte medial de la rodilla.
Pronadora: La pisada pronadora es aquella en la que se produce en hundimiento del pie hacia dentro provocando tensión en la cara medial del pie y la pierna y compresión en la parte lateral de la rodilla.

Así, sabremos cómo pisamos y el tipo de zapatillas de running que necesitamos.

¿Cuál eres tu? 🙂

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