La distancia interpolar (distancia entre ánodo y cátodo) juega un papel destacado en materia de seguridad eléctrica cuando hacemos uso de una técnica de electrolisis. Los tejidos situados entre ambos puntos se encuentran afectados por el paso de la corriente galvánica, en mayor o menor medida, en relación al grado de degeneración del tejido.  El tejido patológico presenta menor oposición al paso de la corriente eléctrica (resistencia eléctrica) por sus características físicas y biológicas.

Tanto en el cátodo como en el ánodo (polo negativo y positivo) se producen cambios histológicos, debido al paso de la corriente eléctrica. En la aplicación de la electrólisis percutánea terapéutica, es la aguja la que cumple la función del cátodo. Su reducida superfície focaliza la acción de la corriente galvánica en esa área.

La corriente eléctrica circula desde el cátodo hasta el ánodo, e induce una serie de cambios biológicos en los tejidos a su paso. Como consecuencia del paso de la corriente eléctrica se produce una descomposición del tejido patológico. El paso de la corriente, aplicada con efectos terapéuticos y reparadores, alcanza efectos positivos en materia de dolor y función y, en el caso de EPTE® electrólisis percutánea terapéutica, con microcorrientes prácticamente indoloras, además de otras soluciones aportadas en relación a la distancia interpolar.

La reducción de esta distancia interpolar (distancia entre ánodo y cátodo) es una de las novedades introducidas por EPTE® en la aplicación de la electrólisis percutánea. Esta decisión está tomada en pro de la seguridad eléctrica en el tratamiento, una de las exigencias de la certificación CE sanitario con la que cuenta el equipo EPTE® electrólisis percutánea terapéutica.

Distancia interpolar: ánodo en forma de manípulo

En relación a la distancia interpolar, los primeros equipos de electrólisis percutánea utilizaban un agarre en forma de manípulo, que debía ser sujetado por el paciente en la mano. Con el manípulo, se consigue cerrar el círculo eléctrico necesario para generar electrólisis, con un extremo en forma de agarre. Sus dimensiones permiten disipar el efecto de la electrólisis en la proximidad del ánodo (quemadura ácida). Sin embargo, su posible situación alejada del punto de clínica supone que la corriente, aunque con una menor densidada (corriente / área), circule por el cuerpo del paciente, a través de tejidos (que puede pasar por zonas donde encontramos órganos vitales). La distancia interpolar a recorrer es mayor, debido a ello su resistencia eléctrica también será mayor y será necesaria un mayor voltaje (diferencia de potencial) entre los electrodos para así alcanzar la corriente eléctrica de tratamiento seleccionada.

Distancia interpolar: ánodo en forma de electrodo proximal

La solución introducida por EPTE® en relación a la distancia interpolar: el ánodo se sitúa lo más cerca posible de la aguja, en contacto con la piel, en una zona próxima al tratamiento. Se utiliza un electrodo de contacto, de unos 2.500 milímetros cuadrados, a una distancia aproximada de 10 centímetros respecto al punto de introducción de la aguja. Los cambios biológicos en los tejidos se encuentran más concentrados en la proximidad de la aguja debido a su menor superficie, que equivale a una mayor densidad de corriente eléctrica. En el ánodo, debido a su mayor superficie, los cambios del tejido biológico son menores a causa de la menor densidad de corriente. La cercanía entre la aguja y el electrodo (distancia interpolar) garantiza que haya menos tejido no patológico expuesto a la corriente eléctrica. También permite que la diferencia de potencial (voltaje) entre ánodo y cátodo sea menor para una corriente de tratamiento deseada.

Aguja bipolar: dos polos situados en un solo elemento

La aguja bipolar es uno de los proyectos en desarrollo por parte del departamento de I + D de Ionclinics, propietaria de EPTE®. El estudio «Nuevo horizonte en la aplicación de la electrólisis percutánea terapéutica, EPTE®, abordaje en tendinopatía crónica en tendón de Aquiles con aguja bipolar» fue presentado en la pasada edición del congreso Muscletech Network, celebrado en el estadio del Camp Nou (FC Barcelona). Autores: Javier Herráiz Garvín, Rosalía de Dios Álvarez, Esther Sánchez Rodríguez, Rosa Lorente Ramos, Elena Barcina García, Daniel Martín Vera.

La aguja bipolar permitirá situar en este mismo elemento ambos polos: ánodo y cátodo, reduciéndose de una manera drástica la distancia interpolar. En el espacio concéntrico y en la superficie de la aguja se sitúa los polos negativo  y positivo. La electrólisis se produce de igual manera pero la corriente apenas se aleja de la zona localizada por el terapeuta, permitiendo así focalizar aún más el tratamiento. La aguja bipolar supondrá un gran avance en materia de seguridad en la aplicación de esta técnica de fisioterapia invasiva, la electrólisis percutánea, que utiliza microcorrientes para el tratamiento de tejido patológico. La utilización de este tipo de agujas en equipos para la aplicación de la electrólisis está protegida por una patente de Ionclinics SL.

 

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