En la actualidad, con el nuevo conocimiento alcanzado en relación a la fisiopatología de las lesiones del aparato locomotor, se está intentado modificar el paradigma del tratamiento de fisioterapia. Y el ejercicio terapéutico adquiere un papel relevante en ese tratamiento integral de la lesión. Te lo contamos a continuación con Javier Herraiz, coordinador de Docencia e Investigación de EPTE®.

Durante muchos años en España, la consulta de fisioterapia y sus tratamientos se basaban en un trabajo activo del profesional sanitario y pasivo del paciente. La mayor parte de la atención se centraba en la camilla y en la recomendación, en el mejor de los casos, de una serie de ejercicios para realizar en domicilio.

En estos momentos, tanto la formación pre como postgrado hacen especial hincapié en el ejercicio como un elemento fundamental del tratamiento, debiendo el paciente adoptar una papel activo, siendo esto clave en su proceso terapéutico.

Ejercicio terapéutico como parte del tratamiento

El ejercicio terapéutico es una de las herramientas de las que disponemos como profesionales sanitarios y debemos hacer uso de él, no como algo adicional o a recomendar para el domicilio, si no como parte de nuestras sesiones de tratamiento.

El paciente como principal interesado, debe cambiar su mentalidad y ser consciente de que el tiempo invertido en un programa de ejercicio bien estructurado en base a sus necesidades individuales es una inversión en salud y un medio idóneo de prevención en la incidencia de lesiones.

Esta línea está presente desde hace muchos años en la fisioterapia de otros países a nivel mundial.

El tratamiento en consulta debe alcanzar un equilibrio entre el abordaje clásico pasivo y activo por parte del paciente. Este cambio se está reflejando en los nuevos centros de fisioterapia, donde la parte destinada a la realización de ejercicio está ganando protagonismo.

Ejercicio terapéutico: prescripción y adaptación a cada paciente

Como toda pauta de tratamiento, el ejercicio prescrito debe basarse en una evaluación previa de cada paciente y de sus necesidades. Este debe ser modificado según las diferentes fases evolutivas de la lesión y adaptarse en relación a la cantidad de carga necesaria en cada caso.

No por ello el tratamiento en camilla debe ser relegado a un segundo plano. Ambos deben formar parte indispensable del tratamiento y ser intercambiados por igual según las necesidades de cada individuo.

Realizar ejercicio de una forma correcta y adaptada a nuestras necesidades individuales es una forma de invertir en salud. Unas horas de entrenamiento semanales, pueden evitar la aparición de la temida lesión. No es necesario disponer de elementos de alto coste o de un tiempo excesivo para poder invertir en salud.

Visita a tu profesional de confianza para que evalúe tus necesidades y que te realice una prescripción correcta de ejercicio.

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